sacas la lengua y el aire se siente dulce y tibio.
Ellas han puesto incienso en los pañales
mientras mordían los calientes culitos.
Estos niños que están dejando cuerpos mutuos
hubieran sido mi padre o mis hijos,
por eso, saben de la fealdad del mundo.
Zumben como estrellitas o colibríes,
entren a vivir en las paredes, si quieren
metan lengua en cuanta flor abierta
pero el mundo es mio
y las ventanas de los pardillos,
o aprendan a trinar, entonces,
pero no me pongan triste.
Yo comprendo al Tiempo
algún día estas criaturas van a matarme
mientras tanto mastico
y me muerden los dientes
es encarnizado
casi sonreiría mi protervia
pero estoy jodido
Cuanto silencio
aquel angelito que apago como vela
se ha comido un pardillo.
Ahora mismo, estoy llorando.
E Isabel grita horrorizada:
¡qué mierda es esto!
Un poema le digo.
(cuadro: William Blake)




