jueves, 19 de mayo de 2011

Empatía con Cronos

El cielo cae como una palma parda
sacas la lengua y el aire se siente dulce y tibio.
Ellas han puesto incienso en los pañales
mientras mordían los calientes culitos.

Estos niños que están dejando cuerpos mutuos
hubieran sido mi padre o mis hijos,
por eso, saben de la fealdad del mundo.

Zumben como estrellitas o colibríes,
entren a vivir en las paredes, si quieren
metan lengua en cuanta flor abierta
pero el mundo es mio
y las ventanas de los pardillos,
o aprendan a trinar, entonces,
pero no me pongan triste.

Yo comprendo al Tiempo
algún día estas criaturas van a matarme
mientras tanto mastico
y me muerden los dientes
es encarnizado
casi sonreiría mi protervia
pero estoy jodido
Cuanto silencio
aquel angelito que apago como vela
se ha comido un pardillo.
Ahora mismo, estoy llorando.

E Isabel grita horrorizada:
¡qué mierda es esto!
Un poema le digo.

(cuadro: William Blake)

domingo, 15 de mayo de 2011

Retrato de Tragedia

Son casi las doce. De la noche caen recuerdos como arañas, y un calor insoportable se prende de la cabeza, poniéndonos más húmedos, más salados. Las estrellas, tus amigas, como Bonzos están escribiendo tu nombre. Las veo girar, y sus carnes desprendidas, hacen nuevas estrellas; y sus corazones suben a otros espacios; como ofrendas amarillas.
Siempre he sido malo con las despedidas. Y tu olor a vino y chocolate, me está matando, mientras aquí en lo táctil el viento sopla retazos tuyos por todas partes, mis manos están rojas y tristes. 
La poesía ha de tener la dinámica de los torbellinos, me dijo Dios antes de hacerse una pepita blanca y sembrarse en la tierra.
El cuarto está más rojo que de costumbre. Y estoy sacándome trozos del corazón por la boca, para hacerte un avión del color del ocaso que riegue tus pechos amanecidos, cada una de mis células quisiera escapar de mi constitución y pegarse en las alas, en la cola, en la cabina de mando; para poder volar hemos de vaciarnos los huesos, prescindir de la mitad nuestros pensamientos. Pero no te olvido. De ahí que la longitud de tu espíritu sea elástica como los brazos de la muerte. De ahí las amanecidas apaciguando ese animal que me hace desconocido. De ahí la frustración y las noches en vela.
Este instante te extraña. Y soy la casa de playa después del Tsunami. Estoy desolado y tu color cae a la tierra como la tarde a los niños. Es tiempo de guardarse, mientras tanto, todos los capullos habitables ya fueron vendidos. Y me esfuerzo por avanzar entre tu retirada, a pesar que sé que me celas, que construyes desde tu castillo verde el momento de la caída. 
¡Bum! 
Te esperaba, pero no estaba preparado.


(cuadro: Andy Warhol)

viernes, 13 de mayo de 2011

Supongo que es el final

Vi el fin del mundo flotando como nube, quizá mancha o dios solar,
mientras tanto tú llamabas el norte y remando nubes, te desvanecías.
Y me declaro culpable. Yo maté esa estrella, yo lamí su tintura,
la hice oscura como el amarillo.
Por entonces yo era el falobelisco, que penetraba tu vientre nebuloso
y oscuro; y te hacía retorcer como lágrima.
Y lamento ser el enemigo,
                lamento ser el icneumónido;
lamento, además, ser ese cementerio que te obligaba a cruzar por las noches.
- Ábreme la puerta, vengo llamando horas. Isabel,
mis cigarros me están contando historias terribles,
y mis orejas saltan la ventana como palomas grises.
- Luis, he inaugurado un mar con tu nombre,
              acaso no te basta.
- Tráete un poco para acá, que los finales me dan una sed barbara.
- Estas jodido huevón, el mundo no gira en torno tuyo.
- Pero vente un poco más acá, que hueles fría, y yo hecho chispas de los ganglios.
Estrella dulce.
Ahora, escena de un ocaso marino.
Voy a romperme el zócalo, para que veas que soy enano.
Voy a arrancarte las manos para que no termines el cuadro
          para regalarte las mías.
                         Te propongo un final infinito
                                     ...




(cuadro: Salvador Dali)

martes, 3 de mayo de 2011

Heroína

yo:  soy un asco
soy como un leproso
apesto
lo siento
me humillo
si quieres
 mayra: yo seré Ben Hur y te sacaré de la fosa de los leprosos

martes, 26 de abril de 2011

Acá, no estoy

Es difícil hacerse un futuro como escritor; hay que ser constante y paciente. Nunca he sido nada de eso. Por el contrario, me desespero con facilidad y mi constancia es voluble, casi como mis estados de ánimo. Por eso me regodeaba creyendo en el talento y toda esa mierda. Pero me engañaba a mi mismo, tampoco soy talentoso.
Quizá no tenga futuro, aún así me divierte imaginarme como el revolucionario que los cela desde la oscuridad y el silencio esperando el instante del tiro. Pero, esto no es una revolución, ni si quiera hay guerra; peor aún, el enemigo no esta enterado. Bukowski, te equivocaste, hombre, son las tres y veintidós de algún sábado del 2011, estoy cansando de disparar al aire y esta no fue una pelea de peso pesado. Aquel que quiera ser escritor ha de estar bastante jodido, este oficio es para desesperados.
En fin... de qué podría hablar; la noche trae restos de otras noches, como maretazos de navajas y de cada cuchilla sale como una bala el olor de una mujer distinta. Podría servirme, pero no. No siempre se trata de poesía. No siempre tiene que tratarse de mujeres, tampoco. A veces las historias son pequeñas, tristes y patéticas. A veces solo nos sentimos miserables, y quedamos arrinconados, lamiéndonos la sangre como animales heridos. Entonces, abrimos la chaqueta y como un puta vamos mostrando lo que hay adentro... mucho hueso,  poca carne y bastantes heridas.

Mala suerte

Vi su dolor hacerse humano, tomar un cuchillo y apuntar mi corazón; una noche alevosa y roja, que me declaré culpable.

jueves, 14 de abril de 2011

A los rápidos del Lunahuana

Él estaba sentado, viendo como el bus hería el paisaje
a tajos
el viaje, el viento y el cielo lluvioso
            atrás
                        levantaban polvo en sentido contrario,
                                   aquel pueblo se fue para no volver
Él estaba sentado y el bus, como un microbio,
entró en su sistema
le obstruía las arterias
“está como la piel que dejan las víboras”, dijo el chófer
y el pasajero de al lado asintió mientras sus lagrimas se confundían con la lluvia
Y él reía
contando los remolinos que hacía el viento en las cabezas de la gente
sintiendo el vapor marino condensarse en los ojos de la multitud silenciosa
Y el reía
era una solida risa que rebotaba en las ventanas
pronto, sus carcajadas volvieron violentamente contra la creación
todos en ese bus estaban locos, menos él
que respiraba boca arriba, calando el aire costero
mientras, atónitos, los pasajeros lo miraban, lo auscultaban
lo tendieron cansado y desnudo
para estudiar su corazón
buscaron mal
él nació con el músculo repartido en ambos talones,
y estaban tan pisoteados, tan húmedos, tan recios, en efecto.
Y, estaba tan vital que el acto invasivo lo tenia sin cuidado
porque el río, que cuando ebrio de Pisco lo había llamado,
ahora gritaba adiós
y sus rápidos se alzaban como manos húmedas desde lo lejos
él sabía que no volvería,
y tumbado con la cabeza queriendo desprenderse de su columna,
con la columna queriendo abandonarle el cuerpo
incluso con su cuerpo queriéndolo desolar
sintió las gotas de Lunahuana lamiendo sus ojos,
arrancándole la mejilla
mientras el cielo volvía a ser sucio
y una leve convulsión le decía bienvenido a casa.

(cuadro: Giorgio de Chirico)