domingo, 5 de junio de 2011

No es un rock and roll

Borrachos chocamos las paredes,
somos lanchas prendidas
que surcan los muros distantes
de sendos cuerpos humanos.
Somos los arboles del desierto,
el alma nocturna que
hace aullar a los lobos
y llorar a las mujeres.
Somos puros
como dioses recién caídos
y nuestros ojos disparan aureolas purpuras
sobre las cabezas.

¿Aquella nube rosa era nuestra,
o estábamos alucinando?
Tus iris están agrios
la luna toca sus paredes
y tú lates detrás
inventada para el sexo y la muerte.
Eres la ninfa naranja
que deshojaba margaritas en la madrugada.
Recuerdo haberte visto
mientras una cadena de cadáveres
alumbraba tu paso
como luciérnagas grises.
Recuerdo haberte olido
como se percibe el vuelo de las gaviotas.
Recuerdo haberte lamido el año pasado
la leche tibia, tus pezones.

Fuimos hieródulos de dioses extraviados
                                                             entre las estaciones
de ahí la extensión de tus sentimientos
y tu distancia infinita a mi memoria.
Y el aroma de tu cuerpo viene
como las imágenes de los libros,
como la pus del tiempo,
como tierra negra,
y renacemos
del ababol.
Somos el árbol podrido.
Somos la fe iconoclasta,
el odio del prójimo,
la conjura del blasfemo,
los labios del protervo,
la dimensión de la zafiedad,
y el color de los rubíes
en la mañana.

Mi amor
ara la noche,
para desprender los reptiles,
entonces
es el paladín infinito
en cruzada mortal contra ti:
enemiga mía.
Mi amor te acoraza
en una crepitación que se apoca,
en torno nuestro
algo está muriendo
y nos pertenecía.
Hemos de llorar mañana,
lo que se ha ido
era el sonido futuro
el incendio de los mediodías.
y el fluir de nuestros océanos;
                                            hacia una tierra olvidada




 (cuadro: Rembrandt)

4 comentarios:

Mixha Zizek dijo...

Luis
Fuerte y poderoso tu poema. Del estilo urbano con rasgos oscuros, me gusta el aliento del texto. Puedo visualizar tus imágenes como si estuviera participando dentro de ellas.
buen poema, besos

abatido pero mirando las estrellas dijo...

Gracias por tu aprecio.

Esteban dijo...

Un poema intenso y la pintura la he visto directamente y es alucinante, buena entrada, saludos

Susana Inés Nicolini dijo...

Si pudieras verme te aplaudiría con las palmas de las manos, como es costumbre. Pero el comentario aun no incorpora movimientos, entonces se me ocurre gritar ¡EXCELENTE! Atrevido, frenético, insidioso. Una escritura son dobleces. Me parece fantástica. Te sigo desde ahora.
Te invito a conocer mis sitios.
Un abrazo desde Buenos Aires

PD: llegué desde el comentario en otro blog amigo.

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