martes, 29 de marzo de 2011

No es un poema

El amigo del astro perfumado, el que te sostenía en las agujas de su vudú, se marcho la  misma tarde que te quedaste llorando la dirección de sus huellas. Tu Dios muerto se llevó la temporada del río y esos malecones -su epíteto dibuja nuestro paso por algún camino desaparecido- después de esa ultima borrachera lo habría exhumado, aún oliendo a alcohol y lagrimas, y légamo para sus manos lo pudo hacer piedra. Busca bajo los arboles, entonces... que el sol lo hacía amargo, que bebía las sombras como té frío. Si no, ve búscalo en el alma turbia del agua, búscalo que de seguro lo llama el río
Ve búscalo, ahora que estoy intoxicado. Alguien llame un doctor que mis muertos me están matando, que me cuelgan los muslos del techo y mi corazón oscila como una gota negra.
Ve búscalo, que está desolado. Pero ten cuidado, la Regla de Ocha hiere más que el azote, y el oculto -a quién mi digestión ha enterrado- volverá a sujetar la cuerda del tiempo, entonces, no habrá espacios en esta tierra criminal para encontrarte.


(cuadro: Basquiat)

2 comentarios:

Azul nin dijo...

Dentro de todo, me gusta.

mayra dijo...

me gusta, amor =)

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